La vida se nos gasta.

La vida se nos gasta, todo lo demás resulta irrelevante ante el hecho inevitable de esta irrefutable verdad. No podemos ir al supermercado y comprar tiempo de vida, es por eso que cada minuto debe ser aprovechado al máximo y vivido intensamente.

Rubén Lubo

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Sueños.

Se de personas que nunca pierden, porque siempre le apuestan al fracaso. Nadie lo hará por ti. Ve y provoca a la vida, crea puentes, desecha el temor a fracasar y haz que suceda aquello que anhelas. Solo tenemos el hoy y el ahora.

Existe una enorme diferencia entre aquellos que sueñan y los que viven sus sueños.

Flores de acero.

Este no debería ser una celebración de un día en especial, sino un reconocimiento diario.

Portadoras de un diseño único y especial. Coronadas de hermosura y valentía. Mágicas flores de acero sin miedo a caer… Feliz día de la mujer. Dios las bendiga siempre.

Por: Rubén Lubo

Montaña rusa.

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Tal parece que hoy me encuentro bajo un cielo de bronce, cerrado y ausente. No sé muy bien si alguien allí arriba me escucha o me ignora, si se ha ido o nunca estuvo, no lo sé. Lo cierto es que, como siempre,y a veces pienso que es una tendencia general de todos los seres humanos”, después de intentar buscar terceros para justificar mis faltas, termino reconociendo que nadie puede decidir por mi, y me hago responsable de mis errores y posibles consecuencias. Por supuesto que ha sido la suma de mis propias decisiones, buenas y malas, aciertos y desaciertos, las que me han traído hasta esta orilla, soy el resultado de mis pensamientos y decisiones, negarlo no ayudaría en nada.

Así que, para retomar, termino siempre por inclinarme a la idea, que a mi modo de ver, resulta ser la más sensata, y es pensar en que Dios siempre da sus más feroces batallas a sus mejores soldados.

Lejos quedaron aquellos días en donde la perspectiva era otra. Pero no puedo ser injusto, aunque hoy me encuentro abajo, o por lo menos, no me encuentro en mi mejor momento, sería poco ético de mi parte olvidar que en esta montaña rusa de la existencia, también me ha tocado ver la vida desde arriba.

Pero sin importar los desiertos por los que deba caminar, los océanos que me toque atravesar, o lo que a su antojo me depare  el destino, la vida es y seguirá siendo única y maravillosa desde la perspectiva que se le mire. Solo debemos mantener la actitud correcta, una convicción firme, y por supuesto, nuestra fe intacta acerca de un de un futuro esperanzador y sed de mejores días. Este es el único antídoto que conozco y el único salvavidas que encuentro ante las dificultades.

Al mal tiempo buena cara, lo mejor está por venir.

 

Por: Escritor

HOME – RUN

Entre otras cosas, a veces veo la vida como un paquete completo, como una gran sorpresa o una enorme piñata, en donde no siempre nos toca lo que queremos.

Y aun a sabiendas que no todo es color de rosas, me cuesta entender, y aunque me resista, la frustración, la ira, la impotencia, el enojo, el fracaso y la vergüenza, entre muchas otras cosas, también forman parte del paquete o piñata.

Cómo sería simplemente dejarse llevar por la corriente sin poner resistencia alguna? Pero claro, enseguida reacciono. <Que carajos estoy pensando!! Y es que, aunque a veces quisiera, no puedo abandonar la causa. <En qué parte del camino se supone que convergen los sueños con el destino? volví a preguntarme.

Y como ya era de esperarse, después de un ensordecedor silencio, que creen? Como de costumbre no tengo respuestas a mi insistencia, nadie contesta al otro lado.

No hay un libreto para esto, se trata de “prueba y error”, de seguir “provocando” a la vida, buscar su talón de aquiles, si es que lo tiene. Y claro que sí, hay que seguir golpeando, seguir tocando, aprovechar cada turno que nos toca en la zona de strike, y sin importar cuantas veces nos hayan dejado afuera (out), el próximo lanzamiento podría terminar en HOME RUN.

Por: Escritor.

Una aventura que vale la pena vivir. 

-Vendame un boleto, dijo aquel hombre reclinado en frente de la ventana, donde se entregaban los tiquetes para próximo tren. -A donde? Replicó el vendedor de lentes oscuros detrás del mostrador. -No lo sé,  solo deme un boleto que me lleve lejos de todos, lejos de esta miserable vida, dijo el hombre denotando su enojo. 

 -Amigo, no tengo boletos para el lugar que busca, replicó el vendedor, de hecho, no existe tal lugar. -En ese caso, vendame un boleto a algún lugar donde la vida no duela, donde mis heridas sean imperceptibles, insistió.  

-Bueno, ese lugar tampoco existe amigo, pero con gusto le puedo vender un boleto con destino a las montañas, sugirió; es un lugar muy bello con una vista inmejorable, y paisajes sorprendentes, seguro podrá pensar y reflexionar un poco, le sentará bien, dijo el vendedor.                -Que sabe usted de la vida? Que tiene de bella? Que sabe usted del dolor y las heridas? Contra atacó exaltado el hombre con una mirada fulminante, y una amargura que resultaba evidente. 

-Seguro mucho menos de lo que usted sabe amigo, pero, si algo me ha enseñado la vida, es a entender que no me llevaré nada, que nada me pertenece, ni siquiera mi propio cuerpo, y de forma terrible me ha tocado aprender, que todo lo que sembramos un día tendremos que cosecharlo. Pero, por sobre todas las cosas, he aprendido a dar gracias en todo momento, ahora sé que siempre habrán personas con mucho menos que yo. 

-Que tenga un buen viaje mi querido amigo, dijo el vendedor mientras le entregaba un tiquete con destino lejano. Al mismo tiempo retiraba sus lentes oscuros, y con dificultad salía del mostrador en silla de ruedas, dejando al descubierto la falta de su ojo derecho y sus dos piernas.  

Al verlo, y sin palabras, el hombre de mirada agresiva y fulminante, por primera vez en mucho tiempo,  caía de rodillas en un profundo quebranto, mientras conmovido y arrepentido lloraba inconsolable. Aquella tarde aprendió una gran lección; la vida es el más grande regalo otorgado por Dios, una bella aventura que nos obliga en corto tiempo a madurar, a ser valientes y esforzados, que nos perfeccióna a través del dolor y el quebranto, que nos llena de alegrías incomparables y nos brinda la oportunidad de amar, pero, por sobre todo aprendió, que sin importar cuán difícil fueran sus circunstancias, la vida es una aventura que vale la pena vivir.